viernes, 6 de mayo de 2011

La Reunión de Bretton Woods

George Soros es ese señor que es muy listo, que tiene mucho dinero y que, cuando habla, tiembla el universo.

Una de las cosas que ha hecho con su dinero es crear el Institute for New Economic Thinking, o sea, un sitio para ver si se les ocurre algo en cuestiones económicas.

En abril se reunieron en Bretton Woods, en el Mount Washington Hotel, que debe estar bien, con servicio de habitaciones las 24 horas del día.

En Bretton Woods, en 1944, se reunieron bastantes señores para ver cómo reconstruían la economía mundial cuando se acabase la guerra. De aquella reunión salió, por lo que he leído, el Banco Mundial, y también el Fondo Monetario Internacional y un sistema monetario basado en el dólar.

En la reunión del otro día había gente importante y con fama de sesuda, pero, o no tuvieron el día inspirado o es que las cosas están difíciles y a todos nos cuesta encontrar soluciones.

Dicen que las cosas han cambiado mucho desde 1944:

1. La crisis financiera y la recesión se están sintiendo más en los países desarrollados que en los emergentes, que, o no la han notado o la han notado poco.

2. Y si, entre los emergentes ponemos a China, que ha crecido mucho durante la recesión (de los demás), peor todavía.

3. Alguna agencia de calificación de riesgos (una de esas que lo han hecho tan espectacularmente mal) ha amenazado a Estados Unidos con rebajarle la calificación. ¡A Estados Unidos! ¡Qué falta de respeto!

4. En 1944, Estados Unidos y el Reino Unido iban de la mano, de acuerdo en casi todo, y mandaban.

5. Ahora intentan mandar Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Brasil, China, India y alguno más que me dejo, cada uno con su fuerza y cada uno con sus intereses.

6. Y cuando se reúnen, como cada uno piensa en sus intereses, lo cual me parece muy normal, es difícil que lleguen a un acuerdo. Y si llegan, son acuerdos que quedan muy bien, que suenan muy bien, pero que no sirven para gran cosa, porque cada uno va a lo suyo y cuando cada uno va a lo suyo, es difícil que llegue a un acuerdo con los demás.

En España, que está bastante lejos de Bretton Woods, estamos desde hace tiempo en la época del “y tú, más”, o de “la culpa de lo que pasa es tuya, porque cuando gobernabas lo hiciste muy mal y yo, a pesar de lo bien que lo hago todo, no he podido arreglarlo y, peor aún, lo he estropeado todavía más”.

Y decimos -por lo menos, lo digo yo- que toda esta gente que nos gobierna y los que se oponen a los que nos gobiernan son una panda de inútiles.

Seguramente lo son, pero quiero mandarles un mensaje de ánimo, porque a los de Bretton Woods tampoco se les han ocurrido muchas cosas. Por ejemplo, uno de los participantes ha dicho que “la nueva economía funcionará inevitablemente de una manera muy diferente de la vieja”. Y se ha quedado tan pancho.

Pero peor ha sido lo que ha dicho otro: que hemos inventado un sistema en el que China le ha prestado mucho dinero a Estados Unidos para que lo invirtiera en créditos hipotecarios a los ninjas (lo de los ninjas es mío, pero la idea es esa).

Cuando no sabía cómo acabar el artículo, he pasado por delante de un espejo en mi casa, me he visto y me he preguntado: “¿qué hace un chico como tú en este tinglado?”

En primer lugar, un chico como yo tiene que darse cuenta que el tinglado es serio y que los problemicas que leemos en los periódicos (que no me dan dinero para mi autonomía, que hay que bajar el sueldo a los parlamentarios, que Mourinho es un no sé qué, que el gol del Madrid fue/no fue gol, que La Vanguardia sale en catalán y vende mucho, etc) son eso: problemicas. O cosicas.

En segundo lugar, nos tenemos que acabar de enterar que el partido de verdad se juega en otros campos, que, por lo que parece, son campos ignotos, y perdonad la cursilería.

Y. en esos campos hay que estar. Ya estamos. Pero me parece que las cosas de España son muy pequeñitas comparadas con lo que está pasando en el mundo.

Y lo malo es que lo que pasa en el mundo me golpea inmediatamente en San Quirico.

Y si cuando me golpea, el golpe me sorprende criticando al alcalde porque ha estrenado una corbata de tergal y pensando quién le habrá sobornado con esa corbata, igual se me olvida que existe Bretton Woods.

Y puedo distraerme y olvidarme de que hay empresas nuevas que están saliendo a toda velocidad (Facebook, Google y otras parecidas), que tienen un éxito enorme, pero que crean muy pocos puestos de trabajo.

Y como mi preocupación, y la vuestra, son las 4.910.200 personas que están sin trabajo en España, cuando leo lo de Bretton Woods me desmoralizo, porque estos señores tampoco tienen ni idea de lo que hay que hacer. Y para gente sin ideas, ya tenemos bastantes en España (yo y muchos más).

Pero, a la vez, me entra la moral, porque pienso que en el mundo sí que debe haber trabajo. En el mundo quiere decir en el mundo. Ya sé que hay muchas personas que no están capacitadas para buscar trabajo por el mundo, pero otras sí lo están o, por lo menos, son suficientemente jóvenes para resetearse y lanzarse por ahí.

No me gusta nada lo de la “generación perdida”. Una generación no se pierde a no ser que los que la componen valgan muy poquito, sean muy blandurrios y, al grito de “¡empleo, ya!” esperen a que alguien que valga más y que sea menos blandurrio se juegue su dinero y les contrate.

He dicho muchas veces que esta es una época apasionante. Ya sé (me costó aprenderlo) que ésta es una crisis en L, o sea, hundimiento y tramo largo largo largo con salida lenta lenta lenta. Pero también sé, y también lo he dicho muchas veces, que ese tramo largo es un tramo apasionante, en el que hemos de romper con los viejos modelos (patronales obsoletas, sindicatos obsoletos, entidades financieras de otro siglo, partidos políticos envejecidos…) y hemos de salir, individualmente o en grupo, a comernos el mundo. Y cuando digo el mundo, quiero decir el mundo.

Pero somos nosotros, porque no hay que esperar que nos resuelvan los problemas

1. La Unión Europea, porque no es una, sino dos: los que mandan y los que obedecemos. Y que no me cuenten cuentos, que es así.

2. El G-20, o 21 o lo que sea, porque ya he dicho que cada uno va a lo suyo. Y España, como ya tenemos una silla, la que nos prestó Sarkozy, pues a calentar la silla.

Somos nosotros. Ya sé que a esto le llaman populismo, pero, tal como están las cosas, me fío más de mí que de estos mozos que dicen (ellos) que me representan.

P. S.

1. No es verdad eso de que “Vengo de Bretton Woods”. La que viene es Rana Foroohar, de la revista Time, que dice las cosas que yo copio.

2. Y las copio porque:

a. las entiendo;

b. estoy de acuerdo con ellas.

3. Para rematar el artículo, copio lo que ha dicho Isabel García Pagan, en La Vanguardia: “No son buenos tiempos para quien no sabe adónde va”.

4. Isabel, tienes más razón que un santo

sábado, 5 de marzo de 2011

La Subasta Vickrey

Subasta Vickrey. La subasta Vickrey, como la inglesa, permite vender un solo artículo. La diferencia es que la postura más alta obtiene el artículo al precio ofrecido por el segundo postor más alto. Este formato es bueno por que los compradores tienen el incentivo de ofrecer lo que ellos creen que el producto cuesta, sin preocuparse de cuanto es lo que va a ofrecer los demás. [comentario: William Vickrey recibió el Premio Nobel de Economía].

En la subasta Holandesa en Reversa el comprador debe especificar el precio máximo (oferta inicial) y el numero exacto de artículos que desea comprar a ese precio (el precio establecido en la postura siempre es unitario). Los vendedores ponen una oferta en ese nivel máximo o abajo del nivel máximo de precio al cual están dispuestos a vender. Al final de la subasta, los que hayan puesto una oferta menor ganan el derecho a vender esos artículos en la mínima oferta exitosa.

Una subasta Yankee es una variación de la subasta holandesa donde el postor exitoso es el que paga el precio que ofreció, al contrario de la holandesa donde se vende al precio determinado por el comprador exitoso que ofreció menos.

Subasta holandesa:

Comienza al precio más alto del objeto, el que ningún participante está dispuesto a pagar. Va descendiendo hasta que uno de los participantes anuncia su deseo de pujar. Así obtiene el objeto.

Nota: Las subastas holandesa y de primer precio son equivalentes en muchos sentidos.

Subasta inglesa:

Comienza con precio cero y va subiendo. Los participantes comienzan activos deseando comprar a cero. En un precio determinado, los participantes desean comprar a ese precio (activo) o no (inactivo). A medida que aumenta el precio, los participantes disminuyen(*) sus demandas. La subasta termina cuando sólo queda un participante activo. Éste es el ganador, paga el precio en el cual el resto de los participantes dejaron de pujar.

La Subasta Vickrey

A Subasta de Vickrey es un tipo de sellar-hizo una oferta subasta, donde los licitadores someten ofertas escritas sin saber la oferta de la otra gente en la subasta. El licitador más alto gana, pero el precio pagado es la oferta segundo-más alta. La subasta fue creada cerca Guillermo Vickrey. Este tipo de subasta es estratégico similar a Subasta inglesa, y da a licitadores incentivo para hacer una oferta su valor verdadero.

El papel original de Vickrey consideraba solamente las subastas donde se está vendiendo un bueno solo, indivisible. En este caso, los términos Subasta de Vickrey y el segundo-precio sellar-hizo una oferta la subasta sea equivalente, y se utilizan alternativamente. Cuando las unidades idénticas múltiples (o un bueno divisible) se están vendiendo en una sola subasta, la generalización más obvia es hacer que todos los licitadores paguen la cantidad de no-ganar más alto hecho una oferta. Esto se conoce como a subasta del uniformar-precio. La subasta del uniformar-precio no, sin embargo, dé lugar a los licitadores que hacen una oferta sus valuaciones verdaderas como hacen en una subasta del segundo-precio a menos que cada licitador tenga solamente demanda para una sola unidad.

Una generalización de la subasta de Vickrey que mantiene el incentivo para hacer una oferta verazmente se conoce como el mecanismo de las Vickrey-Clarke-Arboledas (VCG). La idea en VCG es que cada jugador en la subasta paga el coste de oportunidad que su presencia introduce a todos los otros jugadores. Por ejemplo, suponga que deseamos a las manzanas de la subasta dos, y tenemos tres licitadores. El licitador A desea una manzana y hace una oferta $5 para esa manzana. El licitador B desea una manzana y está dispuesto a pagar $2 ella. El licitador C desea dos manzanas y está dispuesto a pagar $6 para tener los dos, pero es desinteresado en comprar solamente uno sin el otro. Primero, decidimos el resultado de la subasta maximizando ofertas: las manzanas van al licitador A y al licitador B. Después, decidir pagos, consideramos el coste de oportunidad que cada licitador impuso ante el resto de los licitadores. Actualmente, B tiene una utilidad de $2. Si el licitador A no hubiera estado presente, C habría ganado, y tenía una utilidad de $6, así que A paga $6-$2 = $4. Para el pago del licitador B: a tiene actualmente una utilidad de $5 y C tiene una utilidad de 0. Si el licitador B hubiera estado ausente, C habría ganado y tenía una utilidad de $6, así que B paga $6-$5 = $1. El resultado es idéntico si o no participa el licitador C, así que C no necesita pagar cualquier cosa.

Las subastas de Vickrey se estudian mucho en literatura económica, pero no son particularmente comunes en la práctica. Un mercado en el cual se han utilizado es el recoger de estampilla. eBay'sistema de s de el hacer una oferta del poder es similar, pero no idéntico, a una subasta de Vickrey. Una variante generalizada leve de una subasta de Vickrey, nombrada la subasta generalizada del segundo-precio, que es diferente del mecanismo de VCG, se sabe para ser utilizada en Google y Yahoo! 'programas en línea del anuncio de s

Como Fijar el Mejor Precio en una Subasta : William Vickrey

El concepto económico de la subasta inversa

Hace tiempo encontré en la red las explicitaciones que siguen y que sirven perfectamente para ilustrar la apertura de este artículo. Una subasta puede definirse como un mecanismo de asignación, en la cual compiten varios demandantes u oferentes por bienes o servicios, obteniéndose al final un ganador y un precio. A efectos de este artículo, nos referiremos a subastas en las que existe un vendedor (subastador) que recibe propuestas individuales de un grupo de compradores (proponentes). Una de las características principales de las subastas es la existencia de información asimétrica, pues cada uno de los participantes conoce sólo su disposición a pagar por el objeto subastado, pero no la de los demás. Igualmente, el subastador desconoce estas disposiciones a pagar. Muchos de los aportes recientes en la teoría de las subastas han girado en torno al tema de la asimetría de la información.

Las pujas en las subastas pueden ser establecidas en base a diferentes sistemas.

1.
Subasta mediante sobre cerrado de venta al primer precio

Consiste en la adjudicación de un bien para el cual el subastador recibe ofertas en sobre cerrado de los diferentes participantes. Cada participante suministra independientemente una única oferta sin conocer las de los demás. El bien es entregado a quien presenta el precio más alto, el cual el oferente configura partiendo de su propia valoración del bien y de la estimación previa que posee de las valoraciones que hacen los demás participantes.

1.
Subasta mediante sobre cerrado de venta al segundo precio

También en este tipo de subasta, cada participante presenta una única oferta, sin conocer las ofertas presentadas por los demás participantes. El bien es asignado al oferente que realiza la oferta más alta, pero con la diferencia de que el precio pagado corresponderá al de la segunda oferta más alta. Este tipo de subasta es a menudo denominada filatélica, ya que originalmente se utilizó por los coleccionistas de estampillas de correo, también se conoce como Subasta de Vickrey, en honor a William Vickrey, ganador del Premio Nobel de Economía en 1996, quién escribió dos célebres trabajos1 relacionados con subastas en 1961 y 1962.

Para ampliar la información sobre este tìpo de subastas, podéis consultar el excelente artículo titulado “Las subastas Vickrey. Un poco de historia” publicado por nuestro compañero Tristán en su blog de Rankia “Subastas Judiciales”.

1.
Ascendente (Subasta Inglesa)

Este tipo de subasta se caracteriza porque para su inicio se tiene un precio de reserva del bien a subastar que corresponde al valor más bajo que quien lo ofrece está dispuesto a recibir por él. A medida que se desarrolla la subasta, los participantes ofrecen valores que se incrementan en sumas fijas predeterminadas hasta el momento en que ningún postor esté dispuesto a mejorar la última oferta, siendo adjudicado el bien al postor que la hizo. La incertidumbre inicial, debida a que cada uno conoce sólo su propia valoración, se va reduciendo a medida que se desarrolla la puja.

Respecto a los postores es importante destacar que los mismos tienen siempre la expectativa de lograr una utilidad positiva generada por la diferencia entre su valor de reserva y el valor que ofrecen públicamente por el bien, dado que el primero es siempre mayor o igual que el segundo. Es por esta razón que las propuestas terminan cuando el precio llega a la segunda valoración más alta, o a un valor ligeramente superior, debido a que el agente establece una estrategia de presentar un precio igual al máximo precio inmediato inferior mas un cierto incremento, a veces definido por el subastador, de esta manera el proponente con el precio de reserva más alto consigue la asignación pagando un precio inferior a ese valor, obteniendo así un excedente.

1.
Descendente (Subasta Holandesa)

Este tipo de subasta opera en forma totalmente contraria a la subasta Inglesa ya que comienza en un valor alto anunciado por el subastador y que él mismo va disminuyendo hasta que alguno de los participantes proclama que está dispuesto a pagar ese último precio anunciado por el bien. En este tipo de subasta también se presenta asimetría de información, pero a diferencia de la subasta ascendente, la incertidumbre sobre la misma no disminuye a medida que avanza el proceso, ya que por la mecánica misma de la subasta, los agentes no pueden aprender acerca de la valoración que los demás tienen del bien.

Una subasta es eficiente en el sentido de Pareto cuando el bien es asignado a la persona con la mayor disponibilidad a pagar: es claro que en caso contrario, habría la posibilidad de una negociación que mejorara a uno de los participantes sin empeorar a ningún otro, es decir, sería posible realizar algún intercambio mutuamente ventajoso porque no se habrían agotado todas las ganancias.

Nota: Enunciado por Vilfredo Pareto, el concepto de eficiencia de Pareto (también llamado óptimo de Pareto, Pareto-optimalidad u óptimo paretiano) es aquella situación en la cual se cumple que no es posible beneficiar a más elementos de un sistema sin perjudicar a otros. Se basa en criterios de utilidad: si algo genera o produce provecho, comodidad, fruto o interés sin perjudicar a otro, provocará un proceso natural de optimización hasta alcanzar el punto óptimo. (Fuente: Wikipedia).

En las Subastas descendentes o inversas no necesariamente se alcanza el óptimo de Pareto, pues puede ocurrir que la persona que posea la valoración más alta piense erróneamente que los otros postores poseen una valoración inferior a la suya y para el momento en que decida hacer su oferta públicamente, es posible que alguien que valoraba menos el bien ya haya lanzado su oferta y lo haya adquirido. El bien no resulta entonces adjudicado a aquella persona que lo valoraba más.

II.- La compraventa de un inmueble mediante la utilización de la subasta inversa online

La venta de inmuebles online mediante el procedimiento de subasta en su modalidad de inversa o a la baja hace escaso tiempo que ha llegado a la red. Se inicio en España en el año 2008 en el salón de la Feria de Madrid, a instancia de la empresa Tulipp, que subastó 216 viviendas, adjudicándose 22 inmuebles, que contaron con unos descuentos respecto a los precios iniciales que oscilaron entre el 18,5 y el 30,3%.

En la red es posible encontrar multitud de proyectos online en los que nos ofrecen diferentes métodos o formas de adjudicación de una vivienda mediante este sistema, bien mediante una sustancial rebaja sobre el precio de mercado (como norma general) o bien, desembolsando una ínfima cantidad de dinero (de forma excepcional).

En general, el funcionamiento de algunos sitios Webs que nos brindan la oportunidad de participar en una subasta inversa con la promesa de la posibilidad de adquirir un inmueble por un módico precio, resulta ser extremadamente sencillo. Te registras en la Web y, tras facilitar los datos solicitados, inicias el proceso de búsqueda del piso que te pueda interesar. Una vez localizado, ya puedes empezar a realizar las pujas. El bien inmueble se lo adjudicará aquel postor que haya realizado la puja más baja, siempre que no se encuentre repetida.

Es cierto que participar en este tipo de subastas inversas puede suponer un ahorro importante en el precio de compra de una vivienda, mas no puede obviarse que, como venimos señalando, existen determinadas iniciativas en la red que promocionan este tipo de subastas ofreciendo una condiciones exageradamente ventajosas para el futuro comprador y adoleciendo de una preocupante falta de información respecto al funcionamiento y requisitos de participación de estas subastas.

A pesar de no haber procedido a iniciar el registro en ninguna de estas Web, quisiera realizar, no sin cierta prudencia, algunos comentarios al respecto de estas escasas iniciativas.

Resulta extremadamente alentador que nos ofrezcan la oportunidad de poder adquirir un inmueble por una cantidad sensiblemente inferior al precio de mercado y pocas dudas suele ofrece el funcionamiento de estos procedimientos cuando se realizan por empresas inmobiliarias, profesionales y serias, especialistas en el mercado inmobiliario (en Rankia podéis encontrar abundante información sobre las hipotecas inversas).

Sin embargo, la posibilidad de apropiarse de un piso por un precio no superior a 150 euros resulta, a priori, terriblemente apetecible. Así, a primeras de cambio, cualquier persona con un mínimo de raciocinio, empezará a desconfiar de este novedoso sistema de venta de inmuebles, fundamentalmente por la deficiente información ofrecida.

Por otra parte, resulta evidente que este sistema de la subasta inversa sólo pudiera tener su justificación cuando en el mercado inmobiliario existe un excedente de oferta que no llega a cubrirse con las expectativas de la demanda. Por tanto, se trata de un intento de equilibrar la demanda y la oferta, ante una acumulación de stocks que carecen de salida, pues la viabilidad de este sistema pretende equilibrar la legítima expectativa del vendedor con los intereses del comprador, al margen del posible beneficio económico, en forma de comisión, que pudiera llegar a percibir la empresa que subasta..

Sin embargo, si profundizamos un poco más en este sistema de venta de inmuebles, es fácil comprobar como el piso se empezará a subastar con una determinada cantidad de pujas, o, dicho en román paladino, que el piso subastado, con independencia del precio que pague el comprador, tendrá un valor máximo de reserva, fijado por la empresa en connivencia con el vendedor. Así, nos podemos imaginar que este sistema no deja de ser una forma muy lucrativa de negocio, legítima por otra parte, consistente en la consecución de un objetivo: realizar la transacción de un bien inmueble que, con la actual recesión económica se encuentra a la espera de una reactivación de la demanda, la cual se encuentra aletargada ante la aparición de un blindaje en el acceso a las vías de financiación por parte de Bancos y Cajas y a una caída “desmesurada” de los precios.

Es decir que, en líneas generales, la subasta inversa es un buen método de adquisición de bienes inmuebles (utilizado incluso por la Administración), aunque de forma residual se haya utilizado en la red para promocionar determinados proyectos que, mutatis mutandi, resultan ser similares a otros proyectos que circulan por Internet, consistentes en la adquisición de un piso, mediante la realización de un sorteo entre todos aquellos usuarios que envíen un SMS. Cuantos más SMS envíes más oportunidades tendrás y del que dimos sobrada cuenta con la publicación de este artículo. Excepcionalidad que, a mi juicio, tiende a desnaturalizar el espíritu que inspira este tipo de subastas.

Es, por ello que, a mi juicio, es destacable el hecho que ciertas páginas Web ofrezcan una información extremadamente deficiente, pues los datos expuestos para dar a conocer el funcionamiento real de la subasta son terriblemente desalentadores. A mayor abundamiento, las condiciones de uso de la página Web únicamente se limitan a establecer la obligación legal de protección de los datos personales, que necesariamente deben cumplir según la LOPD.

La omisión de una información más detallada, referente a las condiciones de la subasta (se limitan a señalar que el funcionamiento es el de cualquier subasta normal), tipo de salida, modo de realizar las pujas, inexistencia de puja no repetida, exposición de los conceptos aplicables a los gastos ocasionados por la adquisición de la vivienda, condiciones para la exhibición de la documentación pertinente, el establecimiento de una garantía, para el caso que la escrituración no llegase a materializarse, suscripción de un contrato de seguro, exposición detallada de los derechos y obligaciones de los licitadores, legislación aplicable etc.., es un craso error que, en cualquier caso, desvirtúan este tipo de proyectos y generan una desconfianza en un método de venta perfectamente válido y ajustado a derecho.

Para finalizar quisiera realizar una serie de advertencias sobre este tipo de iniciativas.

*
El vendedor con estos proyectos consigue un doble objetivo. El primero vender una vivienda y el segundo obtener unos pingües beneficios por la citada venta. Es conveniente acumular toda la información posible sobre la identidad de la empresa que subasta, sobre el vendedor y sobre cualquier otro dato relevante sobre la titularidad de la página Web.

*
La rebaja del precio (y en algunos casos el irrisorio precio) que abona el comprador por la compra de la vivienda debe ser incrementando con la consiguiente aportación de índole tributaria o fiscal. En este sentido puede comprobarse la repercusión fiscal de este tipo de operaciones en el artículo Las incidencias legales para el adquiriente de un piso por sorteo.

*
El funcionamiento de estos negocios inmobiliarios descansa en la obtención de un número mínimo de participantes, sin los cuales deja de tener sentido estos proyectos.

*
Es aconsejable informarse adecuadamente si tenemos la intención de participar en este tipo proyectos y consultar a un Abogado o profesional especializado, ante cualquier tipo de duda.

martes, 15 de febrero de 2011

El Fondo de Rescate Europeo Se Aumenta a 500.000 Millones

Es una medida esencial
Para defender la Europa del Euro
Hay que aguantarla frente a los Instigadores
Y los Depredadadores Financieros

Jens WEIDMAN: Enseña a Merkel

De fontanero de Merkel a posible máxima autoridad monetaria de la zona euro. Así es Jens Weidmann.
Ampliar la foto
Jens Weidmann

* Depósitos, cuentas remuneradas, y tarjetas – compara antes de contratar

* Weber no sucederá a Trichet

2011-02-15
Imprimir Enviar Corregir Comentar
FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA

Suabo de nacimiento, el nuevo hombre fuerte de la política económica germana, Jens Weidmann, es un producto de la era Merkel. Con sólo 38 años la recién elegida canciller le sacó de un destino gris al frente del Consejo de Expertos Económicos, donde ejercía como secretario, para ponerle al frente del grupo de análisis de política monetaria del Bundesbank. Un cargo desde el que coordinó las negociaciones del G-20 en nombre de Alemania para luchar contra los efectos de la crisis financiera.

De ahí pasó a uno de los puestos más ambicionados por los economistas alemanes, el de Sherpa en el G-8. Los "sherpas" son los asesores personales de los líderes que intervienen en las cumbres, una suerte de emisarios con plenos poderes. Los sherpa preparan las conferencias y definen los puntos a tratar. Dentro del gabinete presidencial son, asimismo, los que trazan la estrategia y, haciendo honor a su sobrenombre, dirigen a su respectivo líder por el proceloso ambiente de las cumbres internacionales de alto nivel.

A Weidmann, de quien se dicen maravillas dentro del exigente Bundesbank, le queda cuerda para rato. Por de pronto será el sustituto de Axel Weber al frente del poderoso banco central germano, quien ha decidido abandonar el cargo un año antes de que se acabe su mandato. El despacho del presidente del Bundesbank bien podría ser la antesala de un destino más elevado aunque no muy alejado geográficamente (ambos están en Fráncfort), la presidencia del Banco Central Europeo.

Es un futurible que tiene todos los visos de hacerse realidad. Por turno le toca a Alemania colocar presidente en el BCE tras los años de cuota francesa representados por Jean Claude Trichet, al borde de su retiro. Alemania, además, ha ganado muchos enteros en los últimos años gracias al buen desarrollo de su economía y a la debacle de los PIGS. Saber quién va a ponerse al frente del Banco Central es, por lo tanto, algo de capital importancia para ir viendo por donde va a discurrir la política de la entidad en los próximos años.

De Weidmann puede esperarse lo propio de la escuela alemana de banca central, es decir, rigor monetario y pánico a la inflación, dos lecciones que la hiperinflación de los años veinte dejó marcadas a fuego entre los economistas alemanes. En su juventud fue discípulo de Manfred Neumann, uno de los eméritos más influyentes de Europa. El profesor Manfred Neumann, del Institut für Internationale Wirtschaftspolitik y, recientemente, autor de un polémico informe que dio la vuelta a Europa hace unas semanas.

El mentor de Weidmann es, entre otras cosas, partidario de las quiebras ordenadas sin necesidad de salir del euro, una apuesta original y arriesgada que, con Weidmann en la presidencia, podría llegar hasta la cumbre del BCE. Es sólo una hipótesis. Lo que no lo es en absoluto es la facilidad de Weidmann para resumir grandes problemas económicos en pequeños programas accesibles para todo el mundo.

Esa facilidad le llevó a la fontanería económica de la Cancillería. Un precedente: cuando ejercía de secretario del Consejo de Expertos Económicos consiguió fundir en un programa de 20 puntos las condiciones para que la Alemania de entonces, sumida en la crisis, recuperase la senda del crecimiento y el empleo.

Su antiguo jefe en el Consejo, Bert Rürup, remarcaba, cuando se lo llevaron a Berlín, que Weidmann era una "mente brillante, probablemente acabe como economista jefe del Bundesbank". La realidad es que, en sólo cinco años, su carrera ha ido mucho más lejos. Un colaborador de confianza cree que la clave de su éxito es, aparte de su juventud y capacidad de trabajo, su pragmatismo: "Le interesan las relaciones empíricas, no los asuntos ideológicos", asegura convencido de que a la estrella de Weidmann le falta aún mucho tiempo para apagarse.

lunes, 14 de febrero de 2011

LAS CRISIS EN OCTUBRE: Demanda de Liquidez

Durante los años de burbuja inmobiliaria en España la locura se apoderó de gran parte del país. La euforia flotaba por el aire mientras el homo triunfador hispanicus caminaba orgulloso por la calle con su Audi recién estrenado, sus gafas de sol Dolce&Gabbana y la ropa de Armani. El crédito fluía libre, hipotecando a todo un país que se daba aires de nuevo rico, animado por prensa y Gobierno por igual. Quien no tuviera piso e hipoteca era tildado de perdedor. No obstante, ya se sabe que el "precio de los pisos siempre sube..."

Todo el país sucumbió a estos cantos de sirena. ¿Todo? !No¡ Un grupo de ciudadanos irreductibles, organizados en asociaciones y foros de internet, resistieron la locura, cual aldea gala a los romanos. Y en uno de estos foros se popularizó una frase: "Será en octubre". Una especie de grito de guerra interno que representaba el mes en que la burbuja y el sistema financiero colapsarían con todo tipo de consecuencias, llegando algunos al extremo de predecir el colapso total.

¿Por qué en octubre?

Podría parecer una payasada más de las que circulan por internet, pero algunas veces la cultura popular esconde pequeñas gemas de lucidez. Un breve vistazo a la historia muestra que el grito de guerra "será en octubre" no va nada desencaminado.

Durante el pasado siglo XX acontecieron varias crisis financieras en octubre o, al menos, muy próximas a dicho mes, empezando por el crash de octubre de 1907 en la bolsa estadounidense. Sin embargo, la primera recesión internacional importante no tuvo lugar hasta 1920-1921, debido al enorme coste de la I Guerra Mundial. Curiosamente, el desplome bursátil asociado a dicha crisis comenzó el 3 de noviembre de 1919.

Diez años más tarde, también en octubre, aconteció el famoso crash de 1929, que daría paso a la Gran Depresión. En concreto, el 24 de octubre de 1929 es conocido como el Jueves Negro, y a éste sucedió el Martes Negro la semana siguiente.

Más recientemente, destaca también el denominado Lunes Negro, el 19 de octubre de 1987, que dio paso a la crisis Savings and Loans de EEUU, causada por la sobre-expansión crediticia de los bancos estadounidenses dedicados a la concesión de hipotecas y a alimentar la consiguiente burbuja inmobiliaria. Una de las grandes excepciones a este tipo de coincidencias en el calendario es, sin duda, el estallido de la burbuja puntocom, ya que tuvo lugar entre marzo y abril del año 2000.

Sin embargo, el otoño también estuvo muy presente durante la presente crisis. El pánico bancario que desató el Northern Rock en Reino Unido se inició el 14 de septiembre de 2007, debido a los rumores (con fundamento) sobre las graves dificultades financieras que atravesaba el banco.

Por supuesto, el gigante norteamericano Lehman Brothers colapsó el 15 de septiembre de 2008, tambaleando así los cimientos financieros de medio mundo. Por si fuera poco, el sistema bancario islandés quebró, igualmente, ese mismo octubre, a pesar de los intentos desesperados del Gobierno de Islandia para evitar lo inevitable.

A la vista de los acontecimientos, muchos inversores y analistas se han planteado abiertamente el por qué de tales coincidencias temporales, sin llegar a una conclusión definitiva. Muchos afirman que solo es casualidad, mientras que tampoco faltan los que lanzan toda una retahíla de explicaciones conspiranoicas, desde las más creíbles hasta las más inverosímiles. Pero entre todos estos argumentos destaca uno.

La demanda de liquidez

Para estudiar el sistema financiero y monetario siempre resulta interesante fijarse en la experiencia de modelos diferentes al actual para comprobar si las teorías económicas son solo explicaciones ad-hoc o bien reflejan leyes fundamentales. Particularmente, sobresale un fenómeno propio del sistema financiero canadiense del siglo XIX que arroja algo de luz acerca de la importancia del período otoñal para la banca.

El siguiente gráfico representa la cantidad de billetes puestos en circulación por el sistema bancario de Canadá (en negro) y de EEUU (en gris) de 1880 a 1900.

Fuente: Central Banks as Source of Finantial Inestability, de George Selgin.

En concreto, el sistema monetario y bancario estadounidense estaba por entonces fuertemente regulado mediante las leyes impulsadas por el expresidente Abraham Lincoln tras la Guerra Civil, y cuyo objetivo consistía en concentrar el crédito en los denominados National Banks.

Dichas entidades podían respaldar la emisión de billetes y crédito no sólo mediante oro y plata sino también mediante bonos del Gobierno (deuda pública), lo cual favorecía su financiación. Para asegurarse el éxito del nuevo sistema, el Gobierno estadounidense impuso una tasa a los bancos estatales impidiéndoles así competir en igualdad de condiciones con los National Banks, pertenecientes al sistema bancario federal. En dos años, todos los bancos que no pertenecían al nuevo sistema cerraron o quebraron.

Tales regulaciones permitieron a los bancos estadounidenses de la época escapar el control de los consumidores y a la sana competencia, al tiempo que estimulaban expansiones crediticias a las que seguían pánicos bancarios y la consiguiente contracción monetaria y económica.

Ésta fue, precisamente, la principal causa de los diferentes pánicos y crisis financieras que acontecieron en EEUU durante la segunda mitad del siglo XIX. En concreto, EEUU sufrió dos pánicos bancarios a principios de la década de 1880, uno en 1882 y otro más intenso en 1884, que obligaron al sobre-extendido sistema bancario federal a contraer la masa monetaria, tal y como se ve en la imagen.

En cambio, durante esa misma época, la banca canadiense carecía de grandes regulaciones. Así, cada banco era libre de emitir los billetes que consideraba apropiado, pero bajo el estricto escrutinio de los consumidores y la competencia. Como puede observarse en el anterior gráfico, el sistema canadiense no regulado (free banking) mantiene la masa monetaria a un nivel más constante y estable que el sistema estadounidense regulado.

Además, el sistema bancario canadiense sigue un patrón regular que se repite cada año, donde la emisión de billetes aumenta entre agosto y noviembre, para volver luego a los niveles previos. Estos meses coincidían con la temporada de recolecta, lo cual aumentaba el comercio y la demanda de billetes.

Cuando la demanda de billetes aumenta porque crece el comercio, si los bancos incrementan la oferta de billetes el equilibrio monetario tiende a mantenerse, ayudando a mantener la estabilidad económica. El sistema canadiense sin regular no estaba sobre-extendido y era capaz de acomodar la demanda de billetes estacional, mientras que el sistema estadounidense regulado no respondía a las necesidades de sus consumidores.

Este efecto es, precisamente, el que explicaría por qué las crisis financieras tienden a suceder durante una misma época. Los patrones de comercio suelen ser estacionales y se repiten año a año y, por tanto, la demanda de dinero sigue un patrón parecido. Así, durante las temporadas donde aumenta la demanda de dinero, un sistema financiero sano responderá aumentando temporalmente la emisión, y contraerá la masa monetaria cuando esa demanda estacional desaparezca.

En cambio, un sistema financiero con capacidad para sobre-extenderse, basado en la actual banca central, cuando atraviesa dificultades -crisis cíclicas como resultado de una expansión crediticia sin respaldo de ahorro real- no podrá responder a un aumento estacional de la demanda de dinero, provocando así escasez de billetes, proceso que en la actualidad se conoce bajo el término de crisis de liquidez, con la consiguiente quiebra de las entidades más comprometidas.

Hay que tener muy claro que un aumento de la demanda de dinero es siempre el detonante y nunca la causa primera de la crisis (expansión crediticia impulsada por la banca central y la reserva fraccionaria), pero sí explica por qué las crisis financieras tienden a coincidir durante la misma época. La cuestión clave es que el aumento en la demanda de liquidez no constituye un problema grave para un sistema financiero sano, bien capitalizado, pero sí pone en aprietos a un sistema financiero sobre-extendido.

Una vez más se demuestra el ingenio de la cultura popular, muchas veces superior a la teoría económica dominante... "Será en octubre".